
Se trata de un opúsculo de Arthur Schopenhauer redactado hacia 1830 sobre cómo hacer que, en una discusión, triunfen nuestras ideas y proposiciones con independencia de su veracidad. Las estratagemas son, me parece, una aguda descripción de la naturaleza humana. Y pueden ser muy útiles para bien … o para mal. Ahí van unos ejemplos variados: Exagerar las ideas contrarias para poder rebatirlas por más flancos mientras que las propias las mantenemos bien delimitadas. Utilizar sinónimos para calificar las ideas del adversario que en realidad no lo son tanto como parecen. Suscitar su cólera, puesto que así pensará peor. No dejar ver nuestros objetivos.
Algunas resultan simpáticas por descaradas. Por ejemplo, a pesar de que toda la argumentación parezca favorecer al contrario, aconseja afirmar con seguridad que eso conduce a nuestras ideas. Ridiculizar, puesto que uno tiene de su parte a quien hace reir. Si no tienes razones emplea autoridades y, si es necesario y el público es inculto, invéntalas. Si conoces al adversario, hazle pensar que sus ideas van en contra de sus creencias y las abandonará …
Me gustó especialmente el desarrollo de la estratagema 30:
… La universalidad de una opinión no es, hablando en serio, ninguna prueba, ni siquiera una razón para hacerla más verosímil…
… lo que odian en el que piensa de otro modo no es tanto la opinión distinta que éste profesa como el atrevimiento de querer juzgar por uno mismo…
… son muy pocos los que pueden pensar, pero todos quieren tener opiniones …













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