lunes, 19 de marzo de 2007

Abrazarse


Un grupo de investigadores en neurología a los que estuve escuchando en una charla me descubrieron que la oxitocina es una hormona que también interviene en la creación de sensaciones de bienestar.
El caso es que, dicen, los abrazos provocan su liberación, lo que en definitiva proporciona ese tan deseado sentimiento personal.
Así que ahora ya sabemos un poco más de la neurobiología del abrazo, porque sobre sus efectos placenteros teníamos experiencia propia. Unos más que otros. ¿Serán los extrovertidos más felices que los introvertidos? ¿Serán más felices las personas de culturas en las que el contacto físico está mejor visto?

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