domingo, 30 de diciembre de 2007

El arte de tener razón (en 38 estratagemas)


Se trata de un opúsculo de Arthur Schopenhauer redactado hacia 1830 sobre cómo hacer que, en una discusión, triunfen nuestras ideas y proposiciones con independencia de su veracidad. Las estratagemas son, me parece, una aguda descripción de la naturaleza humana. Y pueden ser muy útiles para bien … o para mal. Ahí van unos ejemplos variados: Exagerar las ideas contrarias para poder rebatirlas por más flancos mientras que las propias las mantenemos bien delimitadas. Utilizar sinónimos para calificar las ideas del adversario que en realidad no lo son tanto como parecen. Suscitar su cólera, puesto que así pensará peor. No dejar ver nuestros objetivos.

Algunas resultan simpáticas por descaradas. Por ejemplo, a pesar de que toda la argumentación parezca favorecer al contrario, aconseja afirmar con seguridad que eso conduce a nuestras ideas. Ridiculizar, puesto que uno tiene de su parte a quien hace reir. Si no tienes razones emplea autoridades y, si es necesario y el público es inculto, invéntalas. Si conoces al adversario, hazle pensar que sus ideas van en contra de sus creencias y las abandonará …

Me gustó especialmente el desarrollo de la estratagema 30:
… La universalidad de una opinión no es, hablando en serio, ninguna prueba, ni siquiera una razón para hacerla más verosímil…
… lo que odian en el que piensa de otro modo no es tanto la opinión distinta que éste profesa como el atrevimiento de querer juzgar por uno mismo…
… son muy pocos los que pueden pensar, pero todos quieren tener opiniones …

lunes, 24 de diciembre de 2007

Milenaria y pagana navidad


Los orígenes de las fiestas navideñas vienen de antiquísimas costumbres por celebrar el pagano solsticio del invierno (que cae sobre el 21 de diciembre). Para muchos, el día más corto del año era el nacimiento o renacimiento del Sol, pues a partir de esa fecha parecía lógico pensar que el dios se iba haciendo más viejo conforme los días se hacían más largos. Los griegos consagraban estas fechas a Apolo, los romanos a Helios, los persas a Mitra y los aztecas a Tenochtitlan. Así que los ateos tenemos excusa para dejarnos arrastrar.

Parece que los primeros cristianos tomaron la fiesta romana como referencia para situar el nacimiento de Jesús, y por ahí siguió la historia. En el Concilio de Nicea en 325, la Iglesia Alejandrina ya había fijado el 25 de diciembre.

En tales fechas, los romanos tenían por costumbre retrasar todos los negocios y guerras, hacer intercambio de regalos y liberar temporalmente sus esclavos. Según ésto, algunos me concederán que ahora somos algo menos hipócritas, en algo hemos mejorado.

A pesar de todo, algunos historiadores mantienen que el nacimiento de Jesús fue hacia la primavera.

(precioso panorama de Faros del mundo, que tomo prestado)

Clever, a la baja


Sólo había escuchado que iban a comenzar a emitir este programa en Telecinco, y ahora me entero de que va de mal en peor. Parece que este domingo, sólo fue seguido por 1.207.000 espectadores, lo que significa un desastroso 10.7% de cuota de pantalla.
Siento que sea así, pues precisamente el contenido científico está muy lejos de alcanzar la cuota de pantalla que debería tocarle por temática cultural y por el interés que suscita en la gente; al menos eso es lo que afirman cuando se les pregunta por sus principales temas de interÈs (encuesta de la FECYT sobre percepción pública de la ciencia en españa).
Sin embargo, no creo que esto sea una demostración de que no interesan estas cuestiones. Lo mismo sucedería si se emitiera un programa monográfico sobre cualquier otra faceta cultural (viajes, literatura, historia, arte, etc). A mi modo de ver, la línea estaría en integrar la ciencia en programas no exclusivos sobre ella, al estilo de la que está practicando Pablo Motos en El Hormiguero que emite canal 4.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Daños colaterales de la pseudociencia


Acabo de terminar la lectura de "Magos, gurús y sabios, de Henri Broch". Se lee casi de corrido, aunque a uno le gustaría ir algo más lento para dejar que las ideas que defiende, como la racionalidad, el espíritu crítico o el escepticismo, pudieran calar más hondo. Me gustó, entre otras muchas, encontrar esta referencia:

"... las alegaciones paranormales, más allá de los graves daños directos que pueden causar, provocan también daños colaterales. El modo de argumentación de las pseudociencias destiñe en otras creencias, en particular las referentes a la contaminación. Incluso en los casos en los que es innegable, la contaminación se denuncia en ocasiones con argumentos irracionales que tienen como objetivo afectar de forma visceral en lugar de estimular las neuronas."

lunes, 17 de diciembre de 2007

Bombillas de bajo consumo


Las bombillas de bajo consumo se han convertido en iconos de una vida más comprometida con el respeto al medio ambiente. Duran diez veces más y utilizan el 25% de la energía que las normales.
El problema es que cada bombilla de bajo consumo tiene unos 5 miligramos de mercurio, un elemento de gran peligro ambiental y muy tóxico para el ser humano.
Al mismo tiempo que se aconseja el uso, también habría que decir bien alto que no se deberían tirar a la bolsa de basura; su reciclaje o procesamiento debe realizarse en lugares diferentes a un vertedero.
Me llama la atención porque no escuché a nadie, responsables técnicos o políticos, hablar de este tema. Para decidir es necesaria toda la información, no sólo la parte que conviene a una de las partes implicadas en el problema. ¿Habrá alguien que está pensando en lo que debemos pensar?
Esto recomienda un experto si se nos rompe una de estas bombillas: Abrir las ventanas para disipar los vapores de mercurio, ponerse guantes para recoger los fragmentos y el polvillo, pasar la aspiradora.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Tengo emociones, luego existo


Las personas y los animales usan sus emociones para predecir el futuro y tomar decisiones. Si se produce una lesión en el sistema emocional se dificulta tomar decisiones, los individuos se quedan atascados en interminables deliberaciones. Las emociones nos permiten tener presentimientos, y a partir de ahí tomar decisiones de futuro.

El hambre, por ejemplo, es un sistema de alerta temprano. La naturaleza parece decir que más vale prevenir que curar. Y las emociones son fundamentales para la prevención. El miedo mantiene vivo porque predice el futuro, y las predicciones acertadas nos permiten tomar decisiones correctas.

Aunque estas ideas me llegan desde otra lectura, me recuerdan la tesis principal que Antonio Damasio defiende en su libro "El error de Descartes".